¿Dónde está el valor en el mundo post-coronavirus?

  • Un producto o servicio tiene valor cuando alguien quiere y puede comprarlo
  • Un negocio solo tiene sentido con una propuesta de valor alineada a las necesidades de un grupo suficientemente grande de compradores
  • Las formas de comprar cambian, pero las necesidades de la gente se mantienen constantes en el tiempo
  • Hay que afinar el radar del negocio para adaptar la propuesta de valor a los nuevos contextos de compra

La gente necesita las mismas cosas de siempre: comer, vestirse, entretenerse, transportarse, mantenerse sana y en general hacer tareas diarias de la manera más cómoda y conveniente posible.

Para cubrir estas necesidades, la gente compra productos y servicios en un contexto que puede ir cambiando por situaciones económicas, transformaciones culturales o introducción de nuevas tecnologías.

Por ejemplo, la evolución de internet como canal de consumo ha provocado que muchas personas compren en plataformas digitales la misma música, ropa y otros productos que antes compraban en tiendas físicas. 

El aislamiento social provocado por el coronavirus es un ejemplo de un cambio de contexto brusco. La gente de un día para otro dejó de poder ir a ciertos espacios físicos para recibir servicios. Sigue teniendo las mismas necesidades, pero las tiene que cubrir saliendo lo menos posible de casa. Todos los negocios pueden hacer ajustes a su propuesta de valor para adaptarse a nuevos contextos de compra. ¿Cómo podemos ayudarle a los clientes a seguir haciendo lo que necesitan desde casa?

Incluso cuando podamos salir todos de casa, tendremos que convivir con un virus contagioso durante un periodo largo mientras se encuentra una vacuna o un tratamiento. También cabe entonces la pregunta: ¿cómo podemos ayudarle a los clientes a seguir haciendo lo que necesitan reduciendo el riesgo de contagio?